
Deberíamos permitir que los regalos de la vida fluyan de nosotros a todo lo que tocamos, a todos aquellos con quienes nos encontramos y a toda situación que contactamos. Entonces, a donde quiera que vamos, cada situación es bendecida, cada persona ayudada, toda discordia es armonizada, y todo eso, sin siquiera estar consciente de ello...
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